Se acababa de despertar, el día estaba despejado y parecía que iba a empezar con buen ánimo a enfrentarse a lo que le deparase aquella preciosa mañana. Sin embargo no era tan bonito el día como aquel sueño que acababa de tener y que aún podía recordar como unos minutos antes cuando se veía tan inmersa en la historia como si fuera real.
Su sueño empezaba en una residencia, con risas, juegos y noches de películas, había fiestas con muchos de sus amigos, vestidos bonitos y mucha sangría en jarras inagotables.
En su sueño se encontraba con gente especial que entraban a formar parte de él y compartían sus aventuras, sus buenos momentos, a veces los malos... y sus viajes. Si algo había en el sueño ¡eran viajes! Viajes... con sus correspondientes compañías. Viajaba a Bélgica, pasaba el verano en Francia, y también en la playa con sus amigos y ¿por qué no? en la montaña también (al fin y al cabo era su sueño y hacía lo que quería en el), hacía una visita muy especial a Dinamarca, recorría todo Londres en busca de aventuras... incluso iba de jurado ni más ni menos que al “Festival de cine de San Sebastián”. Eso si que era fruto de su imaginación, ¡quién puede ser jurado de algo así!... y menos ella, que solo era una pequeña universitaria a la que todavía le quedaba mucho por aprender. Claro que era normal que soñase esas cosas, siempre le había encantado subirse a los escenarios. Y podría haber viajado a la Luna si hubiera querido. Se sentía segura y capaz de cualquier cosa, más que nunca. Tenía ilusiones, planes, ambiciones... ¡y pensaba cumplirlos todos!
También iba a conciertos y vivía en un piso con 3 de las mejores personas con las que se podía vivir, ¡eso si que era tener suerte! Podía compartir con ellas risas, incluso alguna lágrima inevitable y... sus noches de los miércoles se habían convertido ya en una tradición que alegraba la semana.
Pero lo mejor del sueño era todo lo que aprendía en el, aprendía de los momentos, de sí misma y de cada persona que se iba introduciendo en él. Aprendía a ser feliz, y triste en ocasiones, aprendía de las cosas buenas y de las malas, a mirar hacia delante y recordar las cosas que habían ido sucediendo, de esa forma conseguía sacar siempre una sonrisa.
Se levantó y fue a la cocina sintiendo como si hubiese dormido durante meses.
- Mamá, que dia es hoy? - 1 de enero
Había sido cierto, había pasado otro año... y con esa sensación de melancolía y confusión sintió que ese sueño sería difícil superarlo aquella mañana.

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