domingo, 2 de enero de 2011

Cuentos de cristal

Se acababa de despertar, el día estaba despejado y parecía que iba a empezar con buen ánimo a enfrentarse a lo que le deparase aquella preciosa mañana. Sin embargo no era tan bonito el día como aquel sueño que acababa de tener y que aún podía recordar como unos minutos antes cuando se veía tan inmersa en la historia como si fuera real.

Su sueño empezaba en una residencia, con risas, juegos y noches de películas, había fiestas con muchos de sus amigos, vestidos bonitos y mucha sangría en jarras inagotables.

En su sueño se encontraba con gente especial que entraban a formar parte de él y compartían sus aventuras, sus buenos momentos, a veces los malos... y sus viajes. Si algo había en el sueño ¡eran viajes! Viajes... con sus correspondientes compañías. Viajaba a Bélgica, pasaba el verano en Francia, y también en la playa con sus amigos y ¿por qué no? en la montaña también (al fin y al cabo era su sueño y hacía lo que quería en el), hacía una visita muy especial a Dinamarca, recorría todo Londres en busca de aventuras... incluso iba de jurado ni más ni menos que al “Festival de cine de San Sebastián”. Eso si que era fruto de su imaginación, ¡quién puede ser jurado de algo así!... y menos ella, que solo era una pequeña universitaria a la que todavía le quedaba mucho por aprender. Claro que era normal que soñase esas cosas, siempre le había encantado subirse a los escenarios.  Y podría haber viajado a la Luna si hubiera querido. Se sentía segura y capaz de cualquier cosa, más que nunca. Tenía ilusiones, planes, ambiciones... ¡y pensaba cumplirlos todos!
 
También iba a conciertos y vivía en un piso con 3 de las mejores personas con las que se podía vivir, ¡eso si que era tener suerte! Podía compartir con ellas risas, incluso alguna lágrima inevitable y... sus noches de los miércoles se habían convertido ya en una tradición que alegraba la semana.

Pero lo mejor del sueño era todo lo que aprendía en el, aprendía de los momentos, de sí misma y de cada persona que se iba introduciendo en él. Aprendía a ser feliz, y triste en ocasiones, aprendía de las cosas buenas y de las malas, a mirar hacia delante y recordar las cosas que habían ido sucediendo, de esa forma conseguía sacar siempre una sonrisa.

Y toda esa gente que había ido conociendo, al final del sueño, muchos seguían apareciendo, como por capítulos, cada cual dispuesto a compartir nuevas pequeñas pero importantes historias.

Se levantó y fue a la cocina sintiendo como si hubiese dormido durante meses.
-         Mamá, que dia es hoy? - 1 de enero
Había sido cierto, había pasado otro año... y con esa sensación de melancolía y confusión sintió que ese sueño sería difícil superarlo aquella mañana.

martes, 30 de noviembre de 2010

LONDON CALLING

Ya hacía tiempo...
Llegábamos con las ganas acumuladas y esa sensación de saber que no podía ser sino simplemente ¡increible!

Aturulladas en Londres, aturullando a los londinenses... así fue nuestro comienzo en la ciudad de los conductores invisibles y las cenas a las seis de la tarde. (Si preguntais a un londinense os dirá que el volante está a la derecha, que no toman té "at five o'clock" y que cenan a las 9 de la noche, ¡no les creais!)

No hubo nada como ignorar las indicaciones de todo aquel al que preguntábamos cómo llegar a Islington (allí se encontraba nuestro "Couch" esperándonos) y guiarnos por nuestro gran sentido común propio de dos estudiantes salmantinas, pues éste consistía en una ley universal que, como comprobamos, se exceptúa en Inglaterra: 4 paradas de metro = más o menos 1 hora y media andando (o así queríamos creerlo nosotras... ¡pobres inocentes!)
¿El resultado? Muy simple: 3 horas caminando (2 de ellas pasadas literalmente por agua) de noche y tremendamente cansadas. Nuestra única referencia para ubicarnos consistía en un "mini" plano de una décima parte de Londres y los nombres de las paradas de autobús que encontrábamos en nuestro camino, que nos recordaban lo lejos que quedaba aún nuestro destino.

Soho
Alguna especie de sentido común apareció en nosotras e hizo que por fín cogiéramos el metro lo que nos quedaba de camino (tan solo un par de paradas, aunque por 4 libras bien podíamos haberlo amortizado pasando la noche dando vueltas "underground").

La llegada a la casa resultó sorprendente para nosotras por lo acogedor del hogar y sospecho que también para nuestros anfitriones (por el estado en el que nos encontrábamos).

Noche de ubicación, de presentaciones y de regalos "from Spain". Una caja de pastas, una original postal cuyo texto fue resumido por brillantes mentes como: "Don't touch my fucking books" (explicar qué llevó a ello me llevaría varias páginas de devaneos mentales que prefiero evitar) y un sapo decorativo de escasa belleza pero indudable encanto, fueron nuestra carta de presentación. ¿La suya? Una demostración de sus habilidades "mano a mano" frente a la Play Station.
Todavía no sabíamos lo que 3 días y 4 noches podían dar de sí... ¡Tampoco tardaríamos demasiado en descubrirlo!

Día 1 (2ª noche)
¡Madrugón! A las 8:00 a.m. en pie para cumplir con nuestro programa. Estábamos medio muertas pero animadísimas, eso sí.

Nuestro itinerario fue el siguiente:

  • KING'S CROSS (intentamos ir a Howgarts pero por lo visto llegamos tarde y ya habían cerrado la entrada al anden 9 y 3/4... ¡una pena!) 
  • PARLAMENTO Y WESTMINSTER ABBEY (not typical photos at all) Fue realmente el comienzo del día, con un sol inpropio de la ciudad y un aire navideño que acompañaba nuestro buen humor.